domingo, 19 de febrero de 2017

Apuntes de la Transición I: Adolfo Suárez, Presidente del Gobierno

 El próximo 15 de junio celebraremos el cuadragésimo aniversario de las primeras elecciones democráticas tras la dictadura. Dicha efeméride nos da la oportunidad de retrotraernos a los años 70 del pasado siglo y revivir uno de los momentos más importantes de nuestra historia reciente, la Transición Española.

El 1 de Julio de 1976, el Presidente Arias Navarro presentaba su dimisión al Rey. Se iniciaba así el procedimiento establecido en la Ley orgánica del Estado de 10 de enero de 1967 para la elección del sucesor al frente del Gobierno.

De conformidad con el art 14 de la norma, el Consejo del Reino debía elaborar una terna de candidatos que, por medio de su Presidente, presentaría al Jefe del Estado. De dicha lista, el Rey designaría a uno de ellos Presidente, por un periodo de 5 años. (art. 7)

Las reuniones de aquellos días fueron un juego de astucias y habilidades. El objetivo era incluir en la terna a un político joven, que no había hecho la guerra, ni escrito libros, ni pertenecido a ninguna élite dominante ni se había integrado en los círculos de poder de la época (1): Adolfo Suárez González. A juicio del Rey y Torcuato Fernandez-Miranda, era la persona indicada para pilotar con acierto la Transición. Sin embargo, la tarea no era sencilla.

Ante todo, no debía notarse que existía un candidato oficial por lo que la operación debía ser discreta. El primero en proponer a Suárez fue Miguel Primo de Rivera, junto a otros 31 candidatos. En sucesivas votaciones fueron cayendo oponentes de la talla de Manuel Fraga o José María de Areilza. Finalmente la lista definitiva la conformaron Federico Silva Muñoz, Rodolfo López-Bravo y Suárez.

A la salida de la última reunión, Fernández-Miranda comentaba a al grupo de periodistas que cubrían la noticia: “Estoy en condiciones de ofrecer a Su Majestad, lo que Su Majestad me ha pedido” Sus palabras, sin duda, constituían el pórtico de uno de los periodos más apasionantes de nuestra historia reciente.

Tras la correspondiente comunicación al Rey, D. Juan Carlos designaba a Adolfo Suárez Presidente del Gobierno (Real Decreto 1561/1976, de 3 de julio) Era, sin duda, una apuesta de futuro, no exenta de riesgos. 

BOE» núm. 160, de 5 de julio de 1976, páginas 13129 a 13129

A partir de dicho momento los acontecimientos se sucederían con una rapidez asombrosa. En menos de un año se destruyeron todas las estructuras del franquismo, se legalizó a la oposición, y se convocaron las primeras elecciones democráticas con absoluta normalidad. Ese era el camino y el objetivo: un cambio de régimen yendo de “la ley a la ley” Una transición pacífica, sin revoluciones, cuyo único adjetivo fuera el de “normal” Y así fue gracias a la Ley 1/1977 de 4 de enero, para la Reforma Política.

Avance: ¿Qué regulaba la Ley 1/1977? ¿Qué implicaba para las Cortes franquistas? ¿Cuándo se legalizó el PCE? ¿Cómo se regularon las primeras elecciones democráticas? 

(1) Ónega, Fernando. "Puedo prometer y prometo. Mis años con Adolfo Suárez", pág 56

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